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Teoría socio - ilógica

Si hay algo en lo que siempre estuve en contra es la concepción de algunos empresarios que dicen que el hombre no es más que un engranaje de un ser que sí tiene vida: la empresa. Quiero decir con esto que siempre estuve en contra de cualquier teoría que niegue al hombre y su potencial.

Sin embargo, cuando se intenta comprender las escabrosas aguas de los comportamientos sociales, y conocer datos precisos de temperatura (se caldean los ánimos), turbulencia (paro de trabajadores), si trae piedras (paro de trabajadores con Intervención del MPD), si hay remolinos en la superficie (golpe de estado), si hay remolinos en el fondo (sesión oficial de la Asamblea), si dichos remolinos van en aumento (censuras) o en disminución (aumento de dietas), si hay desborde (evasión de impuestos), o si hay corrientes ocultas (corrupción)- debe, inicialmente armarse de paciencia y darle una amplia y exhaustiva mirada a esas aguas, mientras se toma una cerveza.

Más o menos lo que uno hace cuando está enamorado.

Y para justificar lo contradictorio de mi pensamiento, me escudo en matemáticos, físicos, e investigadores que aseguran que, si bien no es posible predecir el comportamiento de partículas aisladas, es posible determinarlo cuando se encuentran reunidas en gran cantidad. (¿Qué tal la salida?).

Una vez encontrada una disculpa válida a mí, aparentemente contradictorio pensamiento (si no les gustó el pretexto anterior. puedo argumentar también la teoría de la relatividad), el trabajo se centra en imaginar a una "cosa" que represente una sociedad entera: Por principios (los míos), no puede ser nada inanimado, entonces ¿qué?... ¿un vegetal? No, porque a pesar de que hay bastantes de estos en cada sociedad, no se puede generalizar; ¿un animal? Tampoco, porque entonces tendría que asociar a la sociedad ecuatoriana con un cóndor y estos se están extinguiendo.

No me queda otra opción: una agrupación humana puede ser representada por un hombre,.... o una mujer.

Porque existen sociedades (ya me cansé de sociedad, sociedad, sociedad; digámosles países) que, me parece, son mujeres y otras que son hombres. La India, por ejemplo, es una mujer e Inglaterra también. (De aquí el por qué de tantos problemas que tuvieron estas naciones a lo largo de la Historia, porque ya sabemos los líos que se suelen armar entre mujeres).

Francia también es mujer (madame la République). Por eso hace algún tiempo, cansada de que el hombre de al lado (Alemania) invada su privacidad con cierta frecuencia, se fajó los pantalones con las pruebas nucleares. Lo malo es que, mujer al fin, estuvo gastando lo indecible en moditas y diseños para ver cual faja le iba mejor y aparte de quedarse sin plata, nos estuvo arruinando el mundo.

Ecuador, sin duda, es un hombre (se les ruega un poco de silencio a las feministas acérrimas para poder continuar el tema).

Pero, ¿cuáles son las características que distinguen a un hombre de otro o a una mujer de otra? Lo diré de una vez: el vestido. Si, el vestido; pues los recursos naturales de cada país están representados por el hombre en sí (lIuchitico o "desnudo" para los puristas del lenguaje) y el conjunto de seres humanos constituyen el vestido que llevan puestos.

Así, Israel está vestido de soldado, EE.UU con bermudas blanco con rojo y camiseta extra-grande azul y, Ecuador, país tradicional y conservador, está vestido con traje.

Camiseta, calzoncillo, medias, camisa, corbata, leva, zapatos, sombrero, lentes y pantalón visten a este hombre de baja estatura, con frondosa cabellera (flora) aunque la va cortando permanentemente y por este motivo se está quedando calvo.

Y cada una de estas prendas de vestir, representa un sector de la sociedad (¿qué tal?, ¿van captando la idea?).

En nuestro caso el sombrero es la alta sociedad: aquella parte que no sirve para nada pero que es necesario llevarla puesta por etiqueta.

El calzoncillo está conformado por todos los trabajadores y profesionales en materia de salud quienes son los encargados de cuidar de la normal evolución y reproducción del hombre; excepto un pequeña parte que es en la que están los penales; si el hombre se encuentra con diarrea (exceso de delincuencia) esta área se hará mayor, ganándole terreno a nuestros profesionales de la salud provocando gran inconformidad y dolor.

La camiseta, hará las veces de las personas en contacto directo con la naturaleza: campesinos, pescadores, mineros, que a pesar de hacer tan noble labor, no los percibimos y los hacemos de menos. Cabe destacar que con el aumento de temperatura global y el desarrollo de materiales sintéticos para camisas, este sector va desapareciendo gradualmente.

Los zapatos serán los encargados de propinar un buen puntazo en salvas sean las partes de quien quiera venir a robarnos; es decir: el ejército. Y las medias, con el mismo papel, pero de manera interna, la policía.

En la camisa, se encuentra el sector productivo de la sociedad: trabajadores y empresarios que se encuentran encima de la camiseta, pero que de los cuales sólo logramos divisar a unos pocos: los que se encuentran más arriba. Existen otros, menos agraciados, que están debajo del pantalón y encima del calzoncillo; y ni que decir de aquellos que tienen un contacto directo con los penales, aunque muchos de ellos no le envidiarán la suerte a esos otros que se encuentran apretados por el cinturón o agobiados por la corbata.

Y hablando de corbata, ésta representa a aquellos que nos aprietan, nos asfixian, nos molestan, pero que es necesario llevar puesto para que nos reconozcan y nos acepten internacionalmente: es decir, los políticos.

En la leva estarán los estudiantes: sector que siempre sale a relucir, que cuando hace calor provoca más calor aún, y cuando hace frío nos da un poco de calor. Si el hombre engorda y la leva no se hace más ancha, nos apretará las axilas y no podremos abotonarnos, lo que aparte de verse feo, nos hará sentir muy incómodos.

De los lentes, podemos decir que representa al sector de artistas e intelectuales que no siempre nos permiten ver de la manera más correcta las cosas, pero sí de una forma más clara. Vale decir también que cuando el hombre está cansado, duchándose o durmiendo, se los quita.

¿Y el pantalón? He aquí el punto del dilema, pues esta prenda comprende a todas las personas que rodean los miembros motrices de la sociedad, (sector informal, trabajadores por obra, niños, ancianos, etc.). Y en nuestro caso, nuestro hombre está con los pantalones caídos.

¿Quién puede caminar, ir hacia adelante, con los pantalones caídos? ¡Nadie! Ese es nuestro problema, y para solucionarlo no tendríamos más que levantarlos, pero para hacerlo, todos los demás sectores tendríamos que ponernos en guardia y colaborar: este, aparentemente simple acto, necesita de la actividad de todos.

¡Los zapatos no tienen que moverse! dirán ustedes. Cierto, pero tendrán que estar muy alerta por si alguien, aprovechándose de la posición en que estamos; (agachado) quiere hacerse el gracioso y darnos... un empujón.

Por eso pienso que nuestro grito de guerra hacia el progreso no debe ser ya: Dios, Patria y Libertad. Eso es; muy bonito y patriótico, pero lo podemos; dejar para después.

Propongo que nuestro grito de guerra en este crucial momento debería ser. "¡A levantamos el pantalón, carajo!"

Y aunque sé que tendré algunos detractores, no cesaré de promulgarlo:

¡A Levantarnos el pantalón, carajo!

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