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La Bótica

Recuerdo que reía a más no poder cuando mi padre, lleno de paciencia, recitaba una vez más los inmortales versos de Osnofla, y aunque nunca los pude memorizar completos, los busqué y los encontré.

Ahora los comparto con ustedes, con la esperanza de que rían tanto como yo y espero que sepan disculpar la pequeña afrenta que se le hace aquí a la poesía.

Para ello, hago una primera recomendación: no traten de poner los acentos donde corresponden, léanla así como está y disfrútenla.

 

La Bótica

Fue una tarde triste y pálida

de su trabajo a la sálida

pues esa mujer neorótica

trabajaba en una bótica.

Cuando la ví por vez primera

una pasión efimera

me dejó alelado, estúpido

con sus flechas el Dios Cúpido

que con su puntería sabia

mi corazón herido habia.

Me acerqué y le dije histérico:

-señorita, soy Fedérico.

¿Y usted? Respondió la chica:

-yo me llamo Veronica.

Y en el parque a oscura y solos

nos quisimos cual tortolos.

Pasó veloz el tiempo árido

y a los meses el márido

era yo, de aquella a quien

creía pura y virgén.

Llevaba un mes de casado

lo recuerdo fue un sabado

La pillé besando a un chico

feo, flaco y raquitico.

De un combo la maté casi

y a ella, entonces, le hablé asi:

"Yo que te creía buena y cándida

y has resultado una bándida!

Y el honor solo me indica,

mujer perjura y cinica,

después de tu devaneo,

que te perfore el craneo".

¡Y maté a aquella mujer

de un tiro de re volver!"

Luis Enrique Alfonso. (Osnofla)

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