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Quito - Zamora - Quito. Primera Etapa

Habíamos decidido salir temprano y, como siempre que se decide lo mismo, salimos ya entrada la mañana, pues entre despertarnos, alistarnos, cargar el auto, controlar luces apagadas y equipos desconectados, cerrar puertas, revisar (nuevamente) aceite, agua y etcéteras, nos dieron casi las nueve de la mañana...

En fin, el paseo comienza cuando se sube al auto (¿verdad), así que con todo el ánimo del mundo arrancamos por la primera etapa.

Creo que, llegados a este punto, debo aclarar un poco el párrafo anterior.

Resulta que, cuando era niño, viajábamos constantemente con toda la familia a la provincia de Manabí (hermosas playas, hermosa gente, deliciosa comida, unos fantásticos abuelos y una pésima carretera). El viaje lo realizábamos, en esa época, 5 personas a saber: un padre, una madre y tres hermosos niños entre los cuales, obviamente, me cuento yo.

El periplo hubiera tomado, aproximadamente, 8 horas si no hubiera sido por la gran cantidad de paradas que hacíamos en el camino: desayuno en Tandapi, tentenpié en Santo Domingo, baño en todas partes (y en cualquier parte), empanadas en El Carmen, carne apanada en Chone, dulces en Rocafuerte, etc., etc., etc.,

Y claro, todo un repertorio de conversaciones, recuerdos y anécdotas, de las cuales mi padre tenía una gran variedad, por haber estado, con el ejército, por muchos rincones del país (algunas de aquellas historias las encontrarán pronto en la sección "crónicas")

La fórmula diseñada sabia y concienzudamente por mis padres era efectiva: llegábamos a la meta habiendo disfrutado el viaje y con, relativamente poco estrés para ellos. Esta fórmula tenía como principal compuesto la filosofía de: "el paseo comienza cuando se sube al auto", así que, fiel a la tradición familiar, he aplicado dicha fórmula con muy buenos resultados.

Decía, entonces, que salimos de casa a las 08:45, tomamos la Simón Bolívar y avanzamos por ella hacia el Sur. Era un sábado, no había mucho tráfico, y la carretera se encontraba en una condición bastante aceptable por lo que a las 09:24 ya estábamos encontrándonos con la Panamericana Sur.

A partir de ahí, lo consabido: pasamos Aloag y su semáforo con bastante fluidez (el desvío que construyeron ayudó bastante), Machachi y su nueva ampliación de carretera (esta vez no paramos a las fritadas), y nos enrumbamos hacia el paso en la cordillera; todas mi advertencias de "verán lo hermoso que se le ve al Cotopaxi", se fueron al traste, porque, el muy caprichoso estuvo nublado hasta la base.

Ánimo, continuamos hasta Laso, el carretero está siendo agrandado y aún cuando el tráfico ha mejorado mucho, es preciso conducir con cuidado por los trabajos que seestán realizando. En Laso la carretera se hace más angosta y puede ser una buena ocasión para parar a tomar unas "colas" ir al baño, estirar las piernas y, listo, adelante!

Llegamos a Latacunga a las 10:30 y la atravesamos sin mayor novedad (porque el atascadero para pasarla no es ninguna novedad)

El siguiente pueblo es Rumipamba, el tráfico se ha tornado tan caótico que hay una serie de desvíos que lo caotizan aún más, pero aún así, no desmayamos, sigue la conversación, continúan las anécdotas, ya pasamos Laso, ya lo dejamos atrás.. y listo, nuevamente en un camino bastante ancho y despejado, rumbo a Ambato.

De Ambato, esta vez no tengo mucho que decir, a las 11:15 encontramos el desvío que permite rodearlo, y, como teníamos planeado almorzar en Riobamba, lo tomamos; nuevamente encontramos un camino ancho y bastante despejado y salvo por un par de señalizaciones confusas, no tuvimos mayor inconveniente en volver a la Panamericana Sur, ya a la salida de Ambato.

El camino se mantuvo en la misma tónica y finalmente a las 12:10 entrábamos en Riobamba. La "Sultana de los Andes" nos recibió con un cielo completamente despejado y un gran sol. Entre los "mejor preguntemos a alguien " de mi esposa y los "no, sí creo que me acuerdo" míos, finalmente llegamos al Parque Guayaquil; frente a él están ubicados farmacias, supermercados y varios pequeños restaurantes.

En uno de ellos, una pizzería, encontramos diferentes tipos de comidas y un servicio muy atractivo: ellos reciben el pedido, y si el plato solicitado no está entre sus especialidades lo consiguen en los restaurantes cercanos y lo van a dejar a domicilio.

No tuvimos que hacer uso de este servicio, porque con pizzas y hamburguesas, calmamos "la leona", dimos un paseo, nos aprovisionamos en el supermercado y farmacia de algunos elementos indispensables que habíamos olvidado en casa y, a las 13:25 subíamos al auto para iniciar la segunda etapa de nuestro viaje.

La ruta Riobamba – Cuenca

Pero eso queda para el siguiente artículo.

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